
Normalmente los amigos imaginarios pueden ser un peluche, y otra veces un personas invisible, que solo ellos pueden ver, y que poseen una relación muy especial con ellos. Nuestro hijo crea un mundo paralelo en el que se incluye a él, junto a su amigos imaginario además de hadas, monstruos, fantasmas, superpoderes…
Esto no es un sintoma de locura ni mucho menos, todos algunas vez de pequeños hemos tenido ese amigo imaginario con el que compartiamos todo. ¿A que de mayores hablamos solos? Pues ahora es lo mismo, es una etapa mas por la que pasará nuestro hijo, y que con el tiempo, un día que se levante se le olvidará. Suele ocurrir entre los 2 o 3 años.
Este mundo lo crea para esconderse del real, ya que no se ve con fuerzas para afrontar los problemas que le plantea la vida, y se esconde en un sitio ideal, feliz y alegre.
A veces pensamos que puede llegar a ser algo negativo, incluso peligroso, pero todo lo contrario esto le aporta muchas mas habilidades y la crecerá como persona. Su amigo imaginario le ayudara a perfeccionar su sociabilidad, descargar tensiones, adquiere mas confianza…
Como punto máximo suele terminar a los 7 u 8 años, tendremos que conseguir que mientras esté con su amigos imaginario, pase el mismo tiempo con adultos y con otros niños, para que toda su vida no gire alrededor de su amigo.

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